Las palabras se las lleva el viento…


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A menudo me he tenido que comer mis palabras y he descubierto que eran una dieta equilibrada.
Winston Churchill

Vaya, vaya, lo que son las cosas…
Es extraño como luego de mucho tiempo de no escribir nada por estos lares, repentinamente alguien me “ordena” (literalmente hablando) que comience a escribir lo que pasa por mi mente, lo que vivo a diario e incluso lo que sueño, cuando en realidad era esto lo que hacía anteriormente y por cosas del destino lo dejé de hacer.
Hablando sinceramente y con el corazón en la mano, a veces es dificil dejar de hacer algo que te encanta y todo porque no le gusta a los demás. Ciertamente muy seguido las críticas son demasiado pesadas y a decir verdad, luego de que estas se van acumulando una tras otra, lentamente y como si no hubiera un fin, mas aparte sumándole que existimos en este mundo algunos quienes demasiado sensibles, pues las cosas terminan por dejar de funcionar, se quedan en el olvido y literalmente pasan de ser lo que eran a tan solo un recuerdo más en el baúl.

Honestamente cuando uno decide abandonar algo y alejarse para quizás encontrar algo “mejor” (cuando en realidad es eso lo que mejor sabes hacer), es dificil reconocer que haber tirado todo por la borda fue un error; intentamos regresar sutílmente intentando no dejar a la vista mucho de nuestra persona (a pesar de que se supone que lo que hace a un buen escritor es el expresar nuestro sentir), pues sin lugar a dudas siempre saldrá alguien que nos vuelva a hacer la vida imposible.

Fue exáctamente eso lo que me ocurrió a mi. Dejé de escribir después de que descubrí que cualquier cosa que publicara, por más idiota que fuera, alguien terminaría por ponerla en mi contra así se tratara de hasta el más mínimo detalle, por el cuál en realidad me había esmerado profundamente para poder representar a través de las letras.

En los últimos días no me he podido sacar de la cabeza precisamente este asunto, le he dado vuelta tras vuelta en mi cabeza mientras pensaba también en la dichosa “orden” recibida. Existieron veces en las cuales creí que quizás sería una mala idea el hecho de regresar a las andadas, y sobre todo porque era esto en lo que me distraía luego de llegar de clases o de mi trabajo y no tenía a nadie con quien hablar. Es obvio que siempre puedes hablar con tu família, pero hay cosas que no te animarás a compartirles por más mala onda que se lea.

Pensé incluso que quizás lo mejor sería hablar con alguien, pero francamente consideré que esa era quizás una no muy buena opción por lo siguiente: Alguien alguna vez me comentó que no es para nada bueno confiar en una sola persona, pues a la larga (quieras o no) terminas por convertirte en una carga en lugar de un ser querido al cual las personas deseen frecuentar. Definitivamente al ser eso precisamente algo que me gustaría evitar, opté por regresar a practicar mi escritura y desahogarme con ella, de todos modos nadie me lée por acá así que no creo incomodar a alguien.

Pues bien, al parecer no he perdido mucho mi toque porque solamente quería escribir una pequeña introducción y ya redacté más de cinco parrafos, y para terminarla de amolar, aún es momento en que no comienzo siquiera a explayarme con lo que vine a plasmar en este “lienzo”. Así que entre que empiezo y no, recordé la forma en que compartía mis pensares en el pasado y será esa la que volveré a implementar, si me daba resultados antes ¿por qué no lo haría ahora?…

“Las palabras se las lleva el viento” será nada más y nada menos que la forma más sutíl, afable y sencilla por la cual registraré diariamente mis emociones, vivencias y demás, haciendo uso para tal un post que me permitirá desenvolverme y autoanalizarme, como muy seguido lo suelo hacer. Y es que hablando personalmente, no he encontrado mejor forma para conocerme que a través de mis escritos de antaño publicados en diversos sitios en internet.

Por el momento, iré a dormir, porque con eso de que al parecer tengo que ser yo el de la iniciativa la mayoría de las veces, este fue tan solo otro de los millones de viernes que me quedé encerrado en casa, triste y solo acompañado con mis gatos (raramente incluso mis padres salieron, mis hermanas no sé donde están, y yo aquí bien gracias, haciéndome la víctima para llamar la atención [es eso lo que la gente dice que mejor hago]).

Si hay algo que puedo intentar hacer para no molestar a nadie más, es aprender a confiar nuevamente en mi mismo.  Ya verémos qué pasa…

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Acerca de Alex Olvera
Columnista Oficial en 656 Magazine Escribo diversos artículos con temas de actualidad, orientados a resolver y evitar problemas de la vida cotidiana de los lectores de uno de los principales sitios web en la frontera Juárez-El Paso. Autor - Escritor independiente para Independent-Publishing Beaufort Media GmbH (Alemania) Me encargo de escribir artículos bajo pedido. Estos trabajos están realizados de acuerdo con las especificaciones del cliente y se publican en diferentes e importantes portales de internet. En América Latina y España el sitio web es Utilidad.com y sólo acepta artículos de contenido original y de la más alta calidad.

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